Barranquilla. Air-e salió este lunes a responder las inquietudes surgidas alrededor del contrato de financiación por hasta $1 billón suscrito con China National Machinery Exports and Imports Corporation (CMC) y que quedó bajo seguimiento preventivo de la Procuraduría General de la Nación.
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El agente especial de la empresa intervenida, Jaime Mesa Buitrago, hizo una precisión que cambia el alcance con el que inicialmente fue interpretada la operación: la firma del contrato marco no representa un desembolso inmediato de $1 billón ni significa que Air-e haya adquirido desde ahora una obligación financiera por la totalidad de ese monto.
“A partir de este contrato, la dinámica del mismo implica que la empresa china va a hacer el diseño de las obras con su presupuesto detallado y su plazo de ejecución para que el comité técnico apruebe esa inversión y, a partir de allí, se harían los correspondientes desembolsos proyecto por proyecto”, explicó Mesa durante la rueda de prensa realizada en Barranquilla este lunes.
Y remarcó: “Esto no es un cheque en blanco ni es un dinero que la empresa china nos ha trasladado; es simplemente un contrato marco de financiación a partir del cual se establecen las reglas”.
La explicación se produce después de que el procurador general, Gregorio Eljach, expresara preocupación por las circunstancias en las que fue suscrito el acuerdo, especialmente por coincidir con los últimos días de Mesa Buitrago como agente especial de la compañía. La Procuraduría solicitó información para establecer las condiciones jurídicas, financieras y patrimoniales de la operación y su eventual impacto sobre Air-e.
Air-e dice que la negociación no fue intempestiva
Mesa Buitrago también respondió al interrogante sobre el momento de la firma. Según la información presentada por Air-e este lunes, el proceso comenzó el 28 de enero de 2025 con un acuerdo de confidencialidad, continuó con un memorando de entendimiento suscrito el 3 de octubre de ese año y avanzó con una primera acta de trabajo el 29 de diciembre.
Jaime Mesa Buitrago, agente especial de Air-e. Foto:Air-e
La empresa sostiene, por tanto, que el contrato no surgió durante los últimos días de la actual Agencia Especial. Las conversaciones habrían permanecido suspendidas durante un periodo debido a la crisis financiera de Air-e y posteriormente fueron retomadas.
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De acuerdo con Mesa, la reactivación estuvo relacionada con el anuncio del Gobierno nacional de asumir el pago de obligaciones que Air-e mantiene con empresas del sector generador, una decisión que, según la compañía, permitió recuperar confianza para avanzar en la negociación.
La financiación contempla un plazo de 60 meses y una tasa del 5,2 % efectiva anual. El esquema establece además que Air-e comenzaría a pagar un año después de que cada infraestructura financiada sea terminada y entre en funcionamiento.
Para Mesa, las condiciones representan una posibilidad poco habitual para una compañía que enfrenta problemas de liquidez y un fuerte rezago de inversiones. El agente especial calificó el acuerdo como una “oportunidad histórica” y como una de las alternativas de mayor alcance obtenidas durante los casi dos años de intervención.
Cinco miembros decidirán qué proyectos avanzan
Otro punto con el que Air-e busca despejar las dudas es el mecanismo previsto para autorizar las inversiones.
El contrato crea un Comité Técnico de cinco miembros: tres representantes de Air-e y dos de CMC. Allí deberán estudiarse individualmente los proyectos que la compañía china lleve a ingeniería de detalle. El análisis incluirá costos, plazo de ejecución, conveniencia, beneficios esperados, impacto sobre el flujo de caja, eficiencia de la inversión y posibles efectos tarifarios.
Mesa reunido con representantes de China National Machinery Exports and Imports Corporation. Foto:Air-e
Según la explicación entregada por la empresa, ninguna obra podrá comenzar ni generar gastos para Air-e únicamente por la existencia del contrato marco. Después de recibir el visto bueno del comité, deberá suscribirse un contrato específico entre los representantes legales de las dos compañías.
Ese procedimiento es precisamente uno de los argumentos centrales con los que Mesa respondió a los reparos surgidos desde los organismos de control y sectores vinculados al mercado eléctrico.
Estas son las primeras obras que Air-e pone sobre la mesa
La rueda de prensa dejó, además, nombres concretos de proyectos que podrían entrar en consideración.
En Atlántico aparecen la nueva subestación Estación del Río, frente a Barranquillita, y una nueva subestación en Galapa. Para Magdalena fueron mencionadas las nuevas subestaciones Palermo y Bureche, mientras que en La Guajira se contemplan nuevas instalaciones en San Juan del Cesar y Uribia.
El objetivo, explicó la empresa, sería privilegiar inversiones capaces de atacar dos de sus principales problemas financieros: las pérdidas de energía y las dificultades de recaudo. La tesis de Air-e es que recuperar energía que actualmente compra, pero no logra facturar o cobrar, permitiría mejorar progresivamente el flujo de caja.
La empresa Air-e presta el servicio en Atlántico, Magdalena y La Guajira. Foto:Air e
Mesa sostuvo que las inversiones también podrían contribuir a mejorar la capacidad de la red en zonas donde las limitaciones de infraestructura están frenando nuevos desarrollos inmobiliarios, industriales y de equipamiento público.
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Sobre una de las preocupaciones directas de los usuarios, acerca de si la financiación terminará reflejada en la factura, el agente especial aseguró que no necesariamente habrá un incremento directo en las tarifas.
“Si alguna de estas inversiones nos permite mejorar el recaudo o disminuir pérdidas, que al final todo esto se traduce en dinero, creemos que el impacto no va a ser significativo en la tarifa; incluso puede no haber ningún impacto”, puntualizó.



