La herencia de una cultura cinematográfica que durante décadas le ha otorgado a Cali el liderazgo del séptimo arte colombiano —especialmente en el cine de autor, con una estirpe que va desde la mítica era de Caliwood hasta realizadores galardonados como Óscar Ruiz Navia y César Acevedo— forma parte de las razones que sedujeron a la cineasta bogotana Camila Beltrán para radicarse en la capital del Valle del Cauca.
Aunque lleva un poco más de un mes en la ciudad y cuenta con diversos proyectos por desarrollar, la directora se siente ‘en su salsa’, como si llevara años habitándola. Su vínculo no es nuevo: responde a una relación constante con la multiculturalidad caleña, sus talentos audiovisuales y extensos trabajos de campo que la han llevado a recorrer rincones y vivencias que para muchos locales resultan ajenos.
Para Camila Beltrán, los diálogos son claves para alimentar su universo creativo. Foto:Marie Rouge – Unifrance
Precisamente, años atrás nació en esta capital su cortometraje Pacífico Oscuro, una producción que alcanzó destacadas vitrinas del cine independiente mundial como el Festival de Locarno, el Dhaka International Film Festival, Cinélatino ‘33 Rencontres de Toulouse’ y diversos certámenes internacionales. En Colombia, la pieza obtuvo los premios a Mejor Corto Experimental y Mejor Montaje en la competencia nacional de Bogoshorts.
Por todo ello, Cali se ha convertido en su cuartel general definitivo para la creación cinematográfica.
“Para mí, Cali es central. Además del amor que le tengo a la ciudad, toda la relación que sostiene con el cine nacional y la cultura es posible gracias a esa diversidad de miradas que confluye aquí. Es realmente una ciudad especial. Siento que lo que he podido desarrollar me ha dado ya una historia con la ciudad; incluso sigo en contacto con las personas del corto, a pesar de que han pasado casi siete años”, destaca la realizadora.
La cineasta colombiana es minuciosa y considera sus creaciones como proyectos. Foto:Felina Films
‘Hago proyectos, más que productos’
Para Camila Beltrán, las creaciones audiovisuales no se miden bajo la lógica del consumo masivo ni como bienes desechables, sino como procesos humanos profundos alimentados por la investigación social, la búsqueda estética y el intercambio afectivo con sus colaboradores.
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“Considero que estoy dentro del cine independiente, lo que quiere decir que no puedo entender mucho de lo que hago como ‘productos’, porque las películas siempre van de la mano con la construcción de un proyecto humano y artístico”, sostiene.
Bajo esa filosofía, Beltrán trabaja actualmente en dos frentes narrativos. Por un lado, desarrolla la escritura de su segundo largometraje, una ficción ambientada en el Caribe colombiano —adaptada de una obra literaria— que dialoga con las problemáticas históricas y sociales de la región de Santa Marta. Por el otro, alista un proyecto cinematográfico ambientado en Cali, centrado en la historia de vida de un boxeador de la ciudad.
“En Cali estoy trabajando sobre la vida de un deportista, inspirada en una historia de la vida real, indagando en cómo el deporte se convierte en una herramienta para resistir y encontrar alternativas a realidades complejas”, explica Beltrán.
Uno de los focos de Camila Beltrán es su proyecto en el Caribe colombiano. Foto:David Hurst
Apuesta independiente y trayectoria internacional
Aunque en la capital del Valle conviven diversas casas productoras, Beltrán lidera sus procesos de manera independiente a través de su productora Felina Films, desde la cual articula coproducciones y alianzas con socios estratégicos de Francia, México y Colombia.
Asimismo, la cineasta ha combinado la dirección con labor en jurados, comités de selección e iniciativas académicas tanto en Colombia como en Francia. En ese marco destaca su trabajo como coeditora de Horizonte, la segunda película del galardonado cineasta caleño César Acevedo (ganador de la Cámara de Oro en Cannes 2015), cinta que tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF).
Ese trabajo de edición le valió a Beltrán una nominación a los Premios Macondo 2026 —otorgados por la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas— en la categoría de Mejor Montaje, candidatura que comparte junto a la destacada montajista chilena Soledad Salfate.
Camila Beltrán es inquieta y mantiene desarrollando iniciativas de campo y académicas. Foto:David Hurst
Un día en la vida de la cineasta
Si algo tiene claro Beltrán es que el oficio del cineasta no se agota frente al papel ni en el encierro de una mesa de trabajo: requiere calle, observación activa y alimento diario en las conversaciones con la gente.
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“Siempre reservo un momento para la introspección y la escritura, pero también para el encuentro, que no necesariamente tiene que buscar un objetivo utilitario. Por ejemplo, en el proyecto del deportista he podido entrevistar a las personas en su cotidianidad, algo que desde Francia era muy difícil de hacer. A eso se suma mi rol como madre de una hija de 9 años, una dimensión vital que también nutre mi forma de ver el mundo”, relata.
En la esfera local, la cineasta participará además como asesora de proyectos y guiones de cortometraje en el marco del próximo Festival de Cine de Cali, en alianza con la Fundación Algo en Común.
El Festival de Cannes, una de las grandes carpas del cine independiente mundial. Foto:SukruGoksu
Francia, una plaza estratégica para el cine de autor
Pese a haber elegido a Cali como su residencia actual, Francia sigue siendo un pilar clave en la arquitectura de producción de Beltrán.
“Me atrevo a decir que Francia es el gran financiador del cine de autor a nivel mundial y uno de los países que más respalda al cine independiente. Para mí, la posibilidad de haber hecho un camino allá y entender cómo funcionan sus mecanismos de apoyo ha sido sumamente enriquecedora, y es una experiencia que hoy busco aportar al medio local”, concluye.
Mientras al otro lado de la ventana se escucha el impacto de una inusual lluvia caleña tras varios días de intenso calor, Camila Beltrán continúa concentrada en su trabajo. Al igual que el clima de la ciudad, su universo creativo se mantiene en constante movimiento: diverso, multicultural y siempre en evolución.
Demoliciones en Cali. Foto:



