Cartagena de Indias libra hoy una batalla silenciosa pero feroz contra un enemigo que no usa armas, sino escombros, mangueras de aguas negras, montañas de basuras y estacas de madera: los invasores de ciénagas, bahías y canales con rellenos.
Los cuerpos de agua que le dan identidad a la ciudad —la Bahía de Cartagena, las ciénagas de la Virgen y de las Quintas, el caño Juan Angola y la Laguna del Cabrero— están bajo el asedio de una crisis medioambiental que combina la miseria social con la negligencia industrial: en Cartagena los cuerpos de agua los invaden ricos y pobres por igual.
Ante este panorama, la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (Cardique) ha desplegado la estrategia Ambientic.
Con el uso de embarcaciones y monitoreo técnico de laboratorio, la autoridad ambiental busca frenar el avance de los rellenos ilegales y los vertimientos que están asfixiando el ecosistema de manglar.
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Cuatro toneladas de desidia
en la Ciénaga de las Quintas
Relleno sobre el caño de Juan de Angola en Cartagena Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
Uno de los puntos más críticos de la reciente ofensiva ambiental se localizó en la Ciénaga de las Quintas. En un operativo interinstitucional que involucró a la Policía Nacional y la Infantería de Marina, las autoridades lograron desmantelar cambuches ilegales instalados sobre áreas de protección.
El balance de la jornada fue desolador: se extrajeron cuatro toneladas de residuos sólidos que flotaban o estaban enterrados en el lecho lagunar. No se trata solo de basura; son invasiones irregulares que utilizan escombros de construcción para robarle terreno al agua, alterando de forma irreversible el flujo hídrico y matando el ecosistema de manglar que sirve de barrera natural contra inundaciones.
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Radiografía de una agonía hídrica
Invasiones en la Ciénaga de la Virgen en la Boquilla, zona rural de Cartagena. Foto:John Montaño / EL TIEMPO
El despliegue de las embarcaciones Ambientic 2 y 3 ha permitido a los técnicos de Cardique documentar un patrón criminal contra la naturaleza en sectores como el caño Juan Angola y la Ciénaga de la Virgen. Los hallazgos, descritos por el profesional especializado Erick Cassiani, revelan cinco heridas abiertas en el sistema hídrico:
Vertimientos directos: Aguas residuales domésticas e industriales que caen sin tratamiento al sistema lagunar.
Rellenos ilegales: El uso de residuos de construcción y demolición (RCD) para pavimentar ilegalmente zonas de agua.
Invasiones irregulares: Ocupación de zonas de protección por particulares que instalan viviendas precarias.
Basureros satélites: Disposición inadecuada de plásticos y desechos sólidos que bloquean los caños.
Sedimentación acelerada producto de los rellenos, lo que reduce la profundidad de los cuerpos de agua y aumenta el riesgo de desbordamientos en temporada de lluvias.
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Procesos sancionatorios en marcha
Operativos contra rellenos en Cartagena Foto:Cardique
El director general de Cardique, Ángelo Bacci, ha sido enfático: “la vigilancia no es solo pedagógica”.
Amparados en la Ley 1333 de 2009, la autoridad ambiental ha iniciado formalmente procesos sancionatorios contra particulares y empresas que han sido sorprendidos contaminando o rellenando los cuerpos de agua.
“El despliegue de embarcaciones y el análisis técnico del laboratorio nos permite identificar afectaciones y actuar de manera oportuna”, afirmó Bacci.
Desafortunadamente, en algunos casos, la competencia ha sido trasladada al Establecimiento Público Ambiental (EPA), lo genera un efecto ‘ping pong’ entre autoridades responsables que finalmente no entrega resultados. .
Es por ello que las comunidades exigen a Cardique y el EPA sumar esfuerzos y trabajar en equipo para eliminar los rellenos.
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¿Es suficiente el control?
Operativos contra rellenos en Cartagena Foto:Cardique
Aunque la estrategia Ambientic promete un modelo de control más riguroso y articulado, la crisis medioambiental de Cartagena tiene raíces profundas en el déficit de vivienda y la falta de infraestructura de alcantarillado en sectores subnormales.
La recuperación de las áreas degradadas es un primer paso vital, pero la sostenibilidad de la Bahía y sus lagunas dependerá de que la vigilancia permanente se convierta en una política de Estado local.
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Por ahora, los Guardianes Ambientales siguen en el agua, tratando de evitar que el cemento y la basura terminen por borrar del mapa los espejos de agua que, paradójicamente, son el mayor tesoro de Cartagena. Los operativos de Ambientic incluyen tomas de muestras de agua para análisis de laboratorio, lo que permite sustentar jurídicamente las multas contra los responsables de vertimientos ilegales.
Además,te invitamos a ver:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
Cartagena



