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Los violentos enfrentamientos entre indígenas de los pueblos misak y nasa, el pasado 21 de mayo, demostraron al país cómo históricamente estas comunidades vienen en disputa de manera histórica.
Un título por tierras de 800 hectáreas favorecería al resguardo de Pitayó en zona del municipio de Silvia con la clarificación jurídica adelantada que habría motivado mayor presencia de indígenas nasa en esta región, generándose los choques con la comunidad misak. No obstante, en la Agencia Nacional de Tierras (ANT) explicaron que aún no se ha adelantado el proceso de formalización territorial ante esta entidad estatal.
“Estas acciones dejan a una comunidad hecha pedazos, a unas autoridades incompletas. Todavía hoy tengo a un grupo de autoridades mayores que están secuestrados por el cabildo de Pitayó, que están en sus casas y que no tenemos hasta ahora un informe formal de la situación, de cómo están sus vidas, su salud, no sabemos”, dijo la gobernadora del resguardo de Guambía, mama Liliana Pechené Muelas, este 22 de mayo, un día después de las cruentas confrontaciones, en una transmisión para EL TIEMPO desde Silvia. “Yo quiero precisar por qué sucedió esto”, añadió.
Violentos enfrentamientos entre misak y nasa en Cauca. Foto:De video
“Allí sucedió un enfrentamiento directo entre estos dos pueblos indígenas”, sostuvo desde el hospital de Guambía, Mama Dominga, al referirse a las diferencias existentes entre el pueblo de los misak y el pueblo de los nasa por tierras y una delimitación en la que ha intervenido la ANT.
Comunidades misak hablan en transmisión de EL TIEMPO. Foto:
Por este proceso, desde el año pasado se caldearon los ánimos en Silvia, un municipio de unos 40.000 habitantes, donde predominan los indígenas misak del resguardo de Guambía. Este resguardo está en el corazón de Silvia.
Se han hecho reuniones porque en Silvia habría quedado definido uno de esos predios titulados que el resguardo nasa Pitayó, que, según algunos líderes y lideresas misak, tiene presencia en el vecino municipio caucano de Jambaló, también ha estado reclamando y al estar en zona donde se encuentra el resguardo de Guambía, la confrontación no se hizo esperar y el jueves 21 de mayo se desató una batalla campal.
Como lo dijo la senadora Aida Quilcué, se han hecho reuniones y ella ha escuchado a ambos pueblos, recomendando que la mejor salida es el diálogo y no la lucha con armas de fuego, otras contundentes y cortopunzantes, como sucedió ese jueves, dejando un saldo preocupante de siete muertos y 110 heridos, entre ellos, menores de edad. Una de las primeras víctimas que murió en el sitio de la confrontación fue el tata Luis Eduardo Tunubalá, autoridad de los misak.
Disputa territorial en Silvia, Cauca, este 21 de mayo. Foto:Archivo particular, redes sociales
“Ninguna de estas reuniones ha sido exitosa. En todas las reuniones, la posición que ellos mantienen es que esa ocupación que están haciendo la van a ganar a la fuerza y por violencia. Denunciamos esto a las instituciones a través de documentos radicados, toda la documentación y el expediente lo tenemos. Llamamos al director de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), a la Defensoría del Pueblo, a la Procuraduría”, continuó diciendo mama Liliana Pechené en una transmisión lograda por EL TIEMPO al mediodía de este 22 de mayo con comunidades misak desde Silvia.
“Y hoy debemos decir que acudimos al sistema de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que se pronuncie y avance y proteja a nuestro pueblo, de tres factores. El primero, de una violencia asociada, de un cabildo indígena armado y de una política del Cric (Consejo Regional Indígena del Cauca), donde nos dicen que somos traídos, que nuestras raíces no pertenecen aquí“, puntualizó.
Disputa territorial en Silvia, Cauca, este 21 de mayo. Foto:Archivo particular, redes sociales
Las palabras de mama Pechené al referirse al Cric tienen que ver con un distanciamiento con los consejeros mayores, que en buena parte son del pueblo nasa y con el cual, el pueblo misak ha mantenido diferencias desde años atrás.
En este momento fueron recalcadas por la autoridad del resguardo de Guambía, señalando esa división y lo que sería, de acuerdo con lo manifestado por ella, una mirada de exclusión y de estigmatización de su comunidad sobre los orígenes y cómo su pueblo está en Silvia. A su vez, como lo manifestaron habitantes e indígenas del resguardo de Guambía, en Silvia, el movimiento indígena de la localidad no es parte del Cric, porque no se sienten representados por este estamento.
“Ese tipo de políticas hacen muchísimo daño al interior de nuestro departamento y en nuestro país. Nuestro llamado es al respeto, no a la tolerancia, sino al respeto, porque nuestras raíces de los pueblos indígenas están encaminadas en toda América. El respeto, no solo en los discursos oficiales y políticos”, dijo la mama Pechené. Al hablar de un tipo de políticas se refiere a las resoluciones de la ANT.
Según la indígena Tatiana Bachiller, quien fue autoridad del cabildo de Guambía, hubo tres resoluciones que “se interpretaron un poco a su acomodo” y esto generó unos malentendidos de interpretaciones jurídicas a nivel territorial en diversas formas.
Dijo que la disputa gira alrededor de tierras en las montañas más altas de la cordillera Central, que son de páramo, terrenos que, según Bachiller, “han pertenecido al pueblo indígena misak”.
“Como pueblo misak nos conoce el país, la academia, los ciudadanos, los caucanos, nuestra identidad y nuestra memoria se enmarca en el diálogo y en el respeto. Es así, como en el 2025 y en el 2026, hemos solicitado al Gobierno Nacional la aclaración de las resoluciones expedidas en vigencias anteriores. A raíz de ello, los paeces de Pitayó hicieron una ocupación ilegal en nuestro territorio, siendo así este hecho denunciado en múltiples ocasiones. En múltiples ocasiones nos hemos reunido en mesas de diálogo y en todas se han retirado, sin la argumentación jurídica ni legítima alguna”, dijo mama Pechené.
Sostuvo que una autoridad ancestral fue asesinada delante de la comunidad de los misak. “Llegan con unas armas directas y asesinan a un alcalde, a una autoridad ancestral (tata Tunubalá)”.
Disputa territorial en Silvia, Cauca, este 21 de mayo. Foto:Archivo particular, redes sociales
Aseguró que habrían sido perseguidos. Dijo que entre los secuestrados estarían el vicegobernador del resguardo de Guambía y su esposa. “A quienes les quitaron los zapatos y están amarrados”, según Pechené.
“Solicitamos al Cric y directamente al cabildo de Pitayó que respeten la vida de nuestras autoridades”, clamó Pechené.
Dijo que no es cierto que los misak fueron los violentos en esta disputa y reiteró los llamados al Gobierno Nacional para que ampare a los indígenas en esta situación de división frente al Cric y los indígenas nasa. “Es falso decir que nosotros somos los armados”, anotó la autoridad de Guambía.
La posición de la ANT
“En relación con los hechos ocurridos en Silvia, Cauca, entre las comunidades indígenas misak de Guambía y Nasa de Pitayó/Epitayó, la Agencia Nacional de Tierras lamenta profundamente lo ocurrido y hace un llamado urgente a la garantía de los derechos humanos y a la protección de la vida en los territorios”, informaron en la entidad.
Habla el director de la ANT. Foto:
Subrayaron que cualquier diferencia o conflicto histórico y territorial debe solucionarse siempre a través de las vías del diálogo, el respeto mutuo y los mecanismos previstos por el ordenamiento jurídico colombiano.
“En aras de promover la paz y la convivencia, la Agencia Nacional de Tierras manifiesta su total disposición para continuar acompañando los espacios de conversación, acercamiento y concertación”, se indicó.
800 hectáreas, el centro de la disputa; están ubicadas en zona de Silvia
“Nos solidarizamos profundamente con las víctimas del enfrentamiento entre la comunidad nasa y la comunidad misak. Los conflictos territoriales en el Cauca no se resuelven por la vía del enfrentamiento violento”, expresó el director de la ANT, Juan Felipe Harman.
Explicó que “el resguardo de Guambía cuenta hoy con aproximadamente 18.000 hectáreas formalizadas, producto de los procesos adelantados por el entonces Incora en 1993 y 2002″.
Aseguró que “la comunidad de Pitayó cuenta actualmente con la clarificación jurídica de su título, pero aún no ha adelantado el proceso de formalización territorial ante la ANT, decisión que depende de la autonomía y voluntad de la propia comunidad indígena”.
“Las autoridades del pueblo nasa sostienen que en el área habitan familias de su comunidad y de la comunidad misak. Afirman que históricamente las dos comunidades han convivido en el territorio”, indicó el funcionario.
“La Agencia Nacional de Tierras reconoció el título histórico que no supedita ni suspende un título, que es un resguardo inalienable e imprescriptible, como lo es el resguardo de Guambía (de los misak). Tiene que quedar absolutamente claro”, enfatizó el director de la ANT.
Asimismo, aclaró que el conflicto territorial entre las dos comunidades se concentra actualmente en una franja aproximada de 800 hectáreas en zona de montaña alta y páramo.
“Las tensiones derivan de reclamaciones históricas sobre la propiedad y ocupación del territorio, sustentadas en títulos coloniales y en títulos supletorios posteriores”, manifestó.
La ANT seguirá trabajando para que los territorios sean lugares de vida, paz y unidad para todas las comunidades indígenas.
“El llamado que hacemos es a consolidar ese pacto de convivencia en el Cauca, convencidos de que hay Cauca para todas las expresiones sociales y políticas del departamento. Esperamos, de forma oportuna, aportar a que este proceso de diálogo lleve a que puedan ser reafirmadas las condiciones de territorialidad sobre la cultura e identidad de los pueblos indígenas del Cauca”, remarcó el director de la ANT.
¿Qué dicen en el Cric?: ‘Respaldo al pueblo nasa’
“Desde el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) expresamos nuestro firme respaldo y acompañamiento a las autoridades tradicionales, guardia indígena y comunidades del territorio nasa de Pitayó, frente a los graves hechos de agresión, provocación y ataques indiscriminados denunciados por Cotaindoc, los cuales, según la denuncia pública, fueron iniciados por integrantes de la comunidad misak de Guambía, poniendo en riesgo la vida, la integridad y la armonía de las comunidades”, dice un comunicado del estamento.
“Rechazamos categóricamente cualquier acción de violencia que afecte a la población civil y denunciamos la grave vulneración a los principios humanitarios, especialmente la obstrucción al paso de la misión médica para la atención de personas heridas. Alertamos además sobre el uso de armas de fuego y la escalada de confrontaciones que profundizan la crisis humanitaria en nuestros territorios”, se lee en la misiva.
“Hacemos un llamado urgente a las instituciones del Estado colombiano, organismos de control y entidades garantes de los Derechos Humanos para que actúen de manera inmediata, brindando garantías de protección a las comunidades y evitando nuevos hechos que lamentar”, es parte del texto.
“Como movimiento indígena reiteramos nuestro compromiso con la defensa de la vida, el diálogo, la pervivencia de los pueblos y la búsqueda de salidas que permitan restablecer la armonía y el respeto entre comunidades hermanas”, se indicó.
CAROLINA BOHÓRQUEZ
Corresponsal de EL TIEMPO
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